El “Vallenato de 300 paginas” o la Historia como anti-literatura

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“Si alguno de ellos desea pasar por sabio, una sonrisa, un aplauso, un movimiento de orejas a manera de asno serán suficientes para hacer creer a los demás que él se halla al tanto de lo que se trata, pese a que en el fondo no entienda cosa alguna.”

Erasmo de Roterdam “Elogio a la Locura” Diálogos de Moria

Para el post de la semana es difícil escoger una temática única de análisis. Dada la naturaleza fractal de la narración y el carácter elíptico de la temporalidad (ideas que tienden hacia la infinitud) me limito a enunciar algunos aspectos claves para traerlos a la mesa en nuestra sesión y a anotar un par de ideas desde mi desfavorecida perspectiva. Aunque es difícil escribir sin reescribir ciegamente me gustaría proponer o rescatar la sencilla tesis de Cien Años de Soledad como evento historico-literario cuya inspiración deriva -no tanto- de otras obras siguiendo una “genealogía del signo” o cierta “ansiedad de la Influencia” (y el privilegio de los padrinos literarios, herencias, legados, etc) sino mas bien emerge de la tierra misma, no diría del contexto histórico sino mas bien del “texto” en este caso no estrictamente literario o metafísico sino el texto de la experiencia subjetiva e histórica como se entiende a traves de los sentidos y el rasocinio.
Ya Garcia Marquez lo confesaba varias veces en frases despreocupadas, “Cien Años de Soledad es un vallenato de 300 paginas” como en meditaciones mas largas

“El (Nicolas Marquez, abuelo materno de Garcia Marquez), en alguna ocasión, tuvo que matar a un hombre, siendo muy joven. El vivía en el pueblo y parece que había alguien que lo molestaba mucho y lo desafiaba, pero el no le hacia caso, hasta que llego a ser tan difícil su situación, que sencillamente le pego un tiro […] se fue y fundo un pueblo, y lo que mas recuerdo de mi abuelos que siempre me decía: “Tu no sabes lo que pesa un muerto.” Hay otra cosa que no olvido jamas que creo que tiene mucho que ver conmigo como escritor, y es que una noche me llevo al circo […] Recuerdo que, siendo muy niño, en Aracataca, donde vivíamos, mi abuelo me llevo a conocer un dromedario en el circo. Otro día, cuando le dije que no había visto el hielo, melero al campamento de la compañía bananera, ordeno abrir una caja de pargos congelados y me hizo meter la mano. De esa imagen parte todo Cien Años de Soledad
Y estos son solo dos recortes entre centenares de entrevistas y diarios que reflejan el carácter digamos “anti-literario” de Cien Años de Soledad. (Digo “anti-literario” entre comillas y cobrando cierta distancia hacia la expresión porque puede resultar un tanto desbordada; lo que se quiere acentuar es la descendencia de la novela de otra estirpe, no de la perteneciente al mundo literario entendido como expresión de una “alta” cultura burguesa sino como producto de la compilación de un sin fin de fragmentos folclóricos de sabiduría popular, de las mitologías mestizas de la region geográfica donde se establece Macondo como eje espacial, y de la precariedad de la memoria como recipiente de “imágenes” que se convertirían en claves abigarradas de la novela.)
El lector se preguntara no sin cierta razón, no son acaso los productos literarios (novelas, poemas, lírica) la materialización misma del devenir histórico trasladado al campo de la experiencia lectora del signo?
Ciertamente cualquier acontecer literario, cualquier “evento” así sea uno tan mínimo como mi lista de hacer compras o un “to do” se relaciona con la realidad. Unas lineas escritas y sin destinatario al estilo de un diario naturalmente responden y corresponden a hechos anclados en la realidad y a los cuales nuestra capacidad de razón contesta en un registro amplio de ideas. Sin embargo, lo que quiero leer en Cien Años de Soledad son varias cosas: primero la postura, o impostura, que su autor no se cansa de iterar y reiterar acerca del origen de la novela; la licencia bastante liberal que se otorga a si mismo Garcia Marquez para utilizar archivos culturales disparatados y hacerlos comunicar entre si, rasgo que me permito especular fue conducido con mucho mas ahínco y rigurosidad que cualquier otra obra del periodo; el gesto de alquimia o de artesano de los eventos que se lee entre las lineas de la novela cuando frente a nuestra mirada de lector absorta se desenvuelven las temporalidades y las lógicas sistemáticas tan disparatadas como inteligibles entre ellas (epistemologias de la multiplicidad aglomerada).
Naturalmente nadie escribe en un vaciamiento literario (tal vez, acaso Dios), existen textos e influencias (puramente literarias) y esas ya las sabemos y no hace falta repetirlas: el “Yoknapatawpha County” de Faulkner, las tragedias griegas, o su labor y vocación de periodista. Pero lo que separa, para mi perspectiva miope, o (“nearsighted” suena, otra vez, mejor) estos casos es que para escribir -y concluir con más claridad estas ideas- Cien Años de Soledad no hace falta ir mas allá de la historia nacional, la historia regional, las realidades del presente y la “disincronia” o “asincronia” textura fundamental del relato. Que Garcia Marquez ensambló una obra ya sin duda católica “entendiendo la palabra en su sentido arcaico” está más que claro; que sus inmensa capacidad narrativa y especular convirtió una historia colorida y trágica en una serie de volúmenes diáfanos y ya clásicos es un hecho que nadie niega; pero como dice Carlos Fuentes “Es un desafío para el novelista latinoamericano competir con la historia; como inventar personajes más locos, más poderosos o más imaginativos, de los que han aparecido en la historia?”

En este orden de idas regresemos a aquel “texto” mencionado anteriormente, o a una glosa sobre el texto que constituye la materia prima de Garcia Marquez.
A grandes rasgos Colombia ya de por si es un Macondo, no hace falta agregar mucho más. Y dentro del gran Macondo que es Latinoamerica, Colombia es un lugar privilegiado y maldito al mismo tiempo porque encierra en su geografia variada y acentuada a gentes igualmente contrastantes, extremas y sustancialmente opuestas. (Colombia es Latinoamerica concentrada): Colombia es el lugar por excelencia donde todo opera al reves: las lógicas occidentales (o lo que sea que pensemos al oir esta expresion) indigenas y africanas coinciden en una densidad espacial y una simultaniedad abrumadora: en contínua contradicción como en sincronia a veces: En Colombia confluyen los tres rios fundacionales de Latinoamerica (razas, “grupos ethnolinguisticos”), la geografia favorable tanto al intercambio y tráfico fácil (mezclas, mestisajes, etc) como al aislamiento, ensimismamiento (regionalismo extremo, ignorancia y superstición casi medievales, intolerancia y polarización, condensación de los rasgos regionales) (Por eso hay locos europeos del norte que abandonan la vida en sus países y se mudan a Aracataca, Mompox o Barichara.) Siguiendo al critico y escritor William Ospina me atreveria arriesgar un punto comparativo a grandes brochasos: Mexico es Latinoamerica pero ampliamente indigena y sin el rasgo africano tan marcado; por otra parte Argentina es una Latinoamerica europea de frente e indigena y criolla por atras, Brazil es similar al caso Colombiano pero mucho más extenso y bendecido por un legado portugues menos brutal que el resto del continente. Cuba, elimino sistematicamente al indio y se perfilo como un espacio blanco, homogeneo; isla moderna de frente y ansiosa a todo lo que llegar de la America del Norte o de Europa. Colombia convertida en fractal de culturas y políticas sinnúmero encierra en una cascara de nuez el espacio infinito, ese espacio que maravillaba al melancolico principe Hamlet.
Que quede claro que toda esta digamole “diatraba” de tonos nacionalistas y salteada de narscicismo no debe leerse como una promocion de un destino exotico (literario, turístico, metafisico), o como la exaltacion de una nacionalidad mejor o superior a otras en la region. Todo lo contrario, lo primero que nota el curioso historiador aficionado sobre este país es que la realidad histórica refleja siglos, cien años, o mas de cien años, no solo de soledad, sino de guerras: el triunfo sistemático de la irracionalidad colectiva e individual, la falta de espíritu de compromiso politico y cívico, y la insensatez mas básica hacia los preceptos elementales de organización política. Tristemente, la configuración de esta comunidad imaginada ha sido capaz de rescatar las ideologías mas recalcitrantes y emplear los métodos mas arcaicos para asegurar la prolongación de su desangramiento continuo.

Paradójicamente, de este “paradiso infernal” emergen situaciones que desafían el entendimiento mas básico. Acá es donde Garcia Marquez, en un gesto que niega a su legado literario nacional hasta el momento, se resuelve a tornar esta realidad accidentada, de modernidad desordenada, a veces avergonzante, a veces incomprensible en un espacio ficticio donde conviven seres miticos, al lado de generales (historicos y concretos) levemente enmascarados. En un gesto fracticida no solo rechaza las literaturas importadas y sus categorias esteticas sino que torna lo que queriamos esconder dentro de la fantasia de construirnos como pais “blanco, catolico e hispanico” hacia afuera y exteriorisa una historia oficial junto a planos marginados: la historia errante, la historia de incesto, la historia del tiempo ciclico contra el tiempo historico. Al parecer Cien Años de Soledad constituye en cierta medida un gesto historico-actual que cambia la direccion de una continua busqueda de identidad.

(Algunas ideas que no logre trabajar pero que pueden resultar fertiles puntos de conversacion)

-La “soledad” porque “no son capaces de amar” (Esto, ya lugar comun, lo han dicho varios criticos).
-El incesto es el origen de todo.
-Melquiades es el insitador estimulador de la curiosidad intelectual (cientifica, geografica, filosofica etc… ).
-La peste del olvido como una alegoria del subcontinente.
-Aureliano es el personaje mas interesante: niño con poderes ocultos, niño poeta y recluido taciturno, desenamorado dramático, militar, expedicionario eccentrico. Sus 17 hijos ilegítimos se pueden leer como la cifra del nacimiento y la  población de Latinoamérica por una España soberbia.
-Todos acaban mal, pero no en un estado deprimente de un existencialismo romanticista, un nihilismo post guerra o un trauma colectivo del campo de concentracion, mas bien acaban como vivieron, de manera colorida, supersticiosa, (Jose Arcadio Buendia) heroica, epica, (Arcadio) clasicamente tragica (Crispi).
Mito/historia: en el lenguaje, en la tematica, en los personajes mismo como “realidades.” (Hay una constante articulada en forma antagonista dentro de Cien Años de Soledad como locus de una batalla entre dos temporalidades, el tiempo ciclico y el tiempo historico).

3 thoughts on “El “Vallenato de 300 paginas” o la Historia como anti-literatura

  1. Hola, Juan: Leyendo tu post, inevitablemente regresé a “Paradiso”. Especialmente por el elemento autobiográfico. Yo también he leído entrevistas, documentales, etc, que hablan del “verdadero” Macondo y las fuentes de GGM. Asimismo, creo que él dijo en alguna parte que sus historias son una recopilación de las que le contaron de niño. En fin. Decía todo esto porque tomando este elemento autobiográfico es interesante contrastar como se presenta aquí en contraste con “Paradiso”. Y dentro de este contraste de historias personales literializadas, digamos, también es interesante ver como se crea o se re-crea la realidad circundante en cada caso.

    Pero pones muchos puntos sobre la mesa. Casi te iba a preguntar si es un post o parte de tu trabajo final, pues es un análisis muy bueno. Veamos que sale mañana.

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  2. Si es como un vallenato, entonces, la pregunta sería ¿qué tipo de vallenato?yo me inclino a pensar que es como un vallenato festivo, sobretodo en las escenas donde participaJosé Arcadio…

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    1. Gracias Brunno por el comentario. Claro que hay mucho de autobiografico pero eso no se restringe a CAS. No es el unico libro de la literatura Latinoamericana ni sera el ultimo que toma desde el elemento autobiografico. Lo que queria resaltar mas que la vida como fuente de material literario es el uso de archivos culturales multiples excluyentes y simultaneos. Esto si constituye algo especial en CAS. Ya hemos visto que otras narrativas toman desde lo autobiografico pero en CAS creo se va mas alla.

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